“Esta pregunta, si no os importa, me la volvéis a hacer en Jerez, por favor”. Buriram, Tailandia, primer gran premio de 22, primeras dos carreras de 44. Aprilia, que ya ganó las dos últimas carreras de 2025, arrasa en el trazado tailandés. Cuatro Aprilia (Marco Bezzecchi, Raúl Fernández, Jorge Martín y AI Ogura) entre los cuatro primeros. Una KTM, la del murciano Pedro Acosta, líder del Mundial.
Marc Márquez Alentá (Ducati), nueves veces campeón del mundo, que se vio obligado a abandonar el gran premio al estallar su neumático trasero cuando metía la cabeza en el podio, pidió cuatro carreas, no más (Brasil, 22 de marzo; EEUU, 29 de marzo; Catar, 12 de abril y Jerez, 26 de abril) para responder a la pregunta de si se ha producido un cambio de era, para saber si Aprilia ha superado ya a Ducati.
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Buriram, Tailandia, un circuito demasiado especial, el tremendo calor, las características del trazado, los nuevos y reforzados neumáticos que Michelin desplazó al circuito tailandés y, por descontado, la tremenda mala suerte del campeonísimo catalán hace que, no ya solo el propio Marc Márquez sino todos los habitantes del ‘paddock’, decidan esperar un poco más antes de dar por muerta a Ducati y mirar al mago Gigi Dall’Igna como el gran derrotado de la nueva temporada.
"Es demasiado pronto para saber si, en efecto, las cosas con Ducati han cambiado", señala Marc Bezzecchi, ganador con Aprilia. "Ducati no ha desaparecido, no, solo ha tenido un fin de semana complicado", señala Pedro Acosta, líder con KTM.
Es evidente que los que más saben de su deporte, sin duda, son los deportistas, las estrellas, los campeones de cada una de las especialidades, mucho más que los entrenadores o ingenieros. “Creo que es demasiado pronto para saber, para decir, que las cosas con Ducati están cambiando”, señaló el italiano Marc Bezzecchi, ganador en Buriram. “Ducati no ha desaparecido, solo ha tenido un fin de semana complicado”, añadió el ‘tiburón de Mazarrón’, nuevo líder del Mundial.
“Yo he tenido un fin de semana estupendo, estoy muy contento, he visto cositas, sí, que me han satisfecho, pero, tal y como me he encontrado, estoy contento, el único problema, que es serio, sí, es que he sumado cero puntos el domingo”, siguió explicando ‘Il Cannibale’, que confesaba que había pasado 100 veces por el piano de la curva 4 y jamás, jamás, había pasado nada y, en esta ocasión, ha explotado el neumático y por poco sale volando.
El pensamiento del campeonísimo catalán es muy sencillo de entender. El sábado, cuando acabó segundo en la prueba al ‘sprint’, merecía ganar ¿verdad?, verdad, pero el panel de comisarios, ante la sorpresa de todo el mundo, le sancionó y convirtió en vencedor a Acosta. Vale. Y, el domingo, sin el reventón, hubiera acabado en el podio. “¿Cuarto?, seguro; ¿tercero?, muy probablemente; ¿segundo?, tal vez, sí, tal vez”, señaló. Y, ahora, estaría arriba del Mundial, junto a Acosta (32 puntos) y ‘Bezz’ (27)".
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Dada su condición física, con un hombro derecho que aún debe mejorar en las próximas semanas, en un circuito donde el cambio de dirección es vital, frente a esas Aprilias revolucionarias y una KTM resucitada, Márquez se sigue viendo líder de Ducati y, por descontado, no descarta que Tailandia solo haya sido, eso, como dice Acosta, un mal fin de semana. “Están ahí arriba, sí, Aprilia ganando y KTM, liderando. Pues a perseguirlas”, dice MM93 con la seguridad de que “mi mayor reto, ser, de nuevo, campeón, ya lo superé el pasado año, lo que venga ahora, bienvenido sea”.
No parece la mejor decisión del mundo señalar que Aprilia ya ha superado el trauma de Ducati. No parece una buena idea, no. “Yo no soy un héroe”, dijo Bezzecchi al bajar del podio. Y no lo es, no. Ha sido Aprilia y no ‘Bezz’ quien ha demostrado su poderío, su excelente momento, en Tailandia, consiguiendo, por fin, que no hubiese ninguna Ducati en el podio tras 88 grandes premios con una ‘Desmosedici’ en el ‘cajón’ del Mundial.
"Están ahí arriba, sí, Aprilia ganando y KTM, liderando. Pues a perseguirlas. ¿Sí puedo alcanzarlas?, mi mayor reto, ser, de nuevo, campeón, ya lo superé el pasado año; lo que venga ahora, bienvenido sea”.
Piloto de Ducati Lenovo y nueve veces campeón del mundo
Y no es Bezzecchi el héroe porque ese papel se lo tenemos que otorgar a la Aprilia, la esposa con la que 'Bezz' se casó en el test de Sepang , anunciando su renovación por dos años más (2027 y 2028) escenificando, en el ‘pit lane’ del trazado de Malasia, su nueva comunión. Con esa Aprilia, Raúl Fernández, con el hombro izquierdo dañado, muy dañado, acabó tercero; Jorge Martín, de regreso del peor año (2025) de su vida, fue cuarto y un irregular Ai Ogura acabó quinto. Algo tiene el agua cuando la bendicen.
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No es Bezzecchi, no, es Aprilia. Como tampoco es Ducati, sino Marc Márquez quien mantiene (o mantuvo) a la firma de Borgo Panigale en la lucha por la victoria en el fin de semana tailandés, pues la segunda ‘Desmosedici’, en carrera, era la de Fabio Di Ginannantonio ¡que rodaba 0.8 segundos más lenta que la de Marc! Por lo tanto, en Ducati, la diferencia sigue marcándola el mejor, el nueve veces campeón del mundo. “Por eso pido cuatro grandes premios más para responder a esa pregunta, porque ni siquiera yo conozco, hoy, la respuesta”, comenta el de Cervera (Lleida).
Y algo muy parecido se puede decir de la KTM. No es la KTM, no, es Pedro Acosta, cuya mentalidad y actitud, más que su pilotaje, ha sufrido un cambio brutal. Cierto, la marca austriaca, inmersa en una crisis económica sin precedentes, ha sabido trabajar para que su moto no degradase los neumáticos como los destrozaba el año pasado y el ‘tiburón’ pudo llegar a las últimas vueltas de Buriram con la sensación de que podía pelear por la victoria.
Pero ¡ojo!, porque la segunda KTM fue la del surafricano Brad Binder, desaparecido por completo el pasado año, que, en Tailandia, acabó séptima, a más de 17 segundos, una auténtica barbaridad, de su compañero de marca. “Vamos a disfrutar del liderato del Mundial y ¡ojalá! dure mucho tiempo”, suspiró el ‘tiburón de Mazarrón’, consciente de que aún no ha podido ganar su primer gran premio de MotoGP y este es tercer año en la máxima categoría.