Ante otra Francia, quizás Italia hubiera plasmado este domingo en Lille su progresión con su victoria más glamurosa, pero la curva de mejora de los Bleus no desmerece. El equipo que llegara a perder 36 partidos seguidos en el Seis Naciones entre 2015 y 2022 y que cayó 60-7 en manos galas en el Mundial de 2023 es hoy un rival respetable que puede ganar a casi cualquiera, pero su trabajada arquitectura dio en hueso con un rival que aspira a mucho más que retener título en el hemisferio norte. Sus comodines —la defensa y su letal contragolpe— gestaron un marcador excesivo (33-8) para su tercera victoria del torneo. Liderato y pleno de puntos para la única selección que cuenta sus partidos por triunfos y que tendrá en su mano asegurarse el trofeo en su vista el 7 de marzo a Edimburgo ante Escocia, la mejor aspirante.