La victoria obtenida la semana pasada en Salónica (1-2) permite al Celta saltar esta noche al césped de Balaídos (21 horas. Movistar) con mayor ilusión para conseguir su séptima clasificación para los octavos de final de una competición europea. En octubre pasado, el duelo entre ambos en este mismo escenario se saldó con un claro 3-1 a favor de los locales.
Los números, por lo tanto, favorecen claramente a los célticos ante un rival que se presenta a la nueva cita con importantes y numerosas bajas. Giráldez, por su parte, dispone de toda la plantilla, a excepción de Pablo Durán (esguince de rodilla) y Hugo Sotelo (casi a punto tras un esguince de tobillo).
El único descartado es Franco Cervi. La principal novedad en la convocatoria de 25 futbolistas es la presencia de Álvaro Núñez. El zaguero vasco, recién incorporado del Elche, no ha podido debutar todavía al recuperarse de una pubalgia que arrastraba de sus últimas semanas en el conjunto ilicitano.
A pesar de la carga de partidos, Giráldez presentará seguramente el mismo once que la semana pasada en el Toumba Stadium se puso por delante en el marcador con un 0-2, con tantos de Aspas y de Williot, aunque tampoco se descarta que el sueco ceda su puesto a un Hugo Álvarez que viene de brillar ante el Mallorca.
Ataque griego
El técnico del Celta nunca ha repetido once, por lo que es probable que incluya alguna novedad ante un rival que aprovechará el factor sorpresa al no disponer de tantos jugadores habituales en el esquema de Lucescu.
De hecho, es probable que apueste por una dupla de ataque con el sueco Jeremijeff, autor del tanto ante el Celta, y Giakoumakis, máximo goleador del conjunto heleno, que viene de empatar en su visita al modesto AEL Larissa. No podrá contar con piezas tan importantes como los centrocampistas Giannis Konstantelias y Andrija Zivkovic, autor de la asistencia de gol del partido de ida.
Esa jugada fue muy protestada por los célticos al considerar que Jeremijeff recibió el balón en un posible fuera de juego. Esa acción llegó un minuto después de que el VAR anulase un tanto de Jutglà por un supuesto fuera de juego. Esas decisiones determinaron el resultado final, pues de un posible 0-3 se pasó al 1-2 definitivo, aunque Zivkovic tuvo el remate final para alcanzar las tablas en un partido en el que los célticos pecaron de conformistas con el marcador a favor.
Apoyo afición
De ello deberían haber aprendido los jugadores, apuntó ayer Giráldez, que prepara a su equipo para que salga mentalizado de que nada está ganado todavía y que los partidos se definen por pequeños detalles y momentos puntuales. En ese caso, el entrenador del Celta confía en el apoyo de una afición muy ilusionada con la Liga Europa y que volverá a llenar Balaídos en otra de esas noches mágicas de competición europea. Ayer ya no quedaban entradas a la venta. Además, está prevista la presencia de unos seiscientos aficionados del conjunto heleno, que llegó a Vigo la noche del martes y en la tarde de ayer entrenó sobre el mismo césped donde hoy intentará conseguir una remontada que nadie espera en Vigo.
El Celta es el claro favorito para presentarse en los octavos de final ante el Aston Villa o el Olympique de Lyon, sus posibles rivales en la siguiente ronda, pero el fútbol es uno de los deportes más imprevisibles y está repleto de gestas imposibles, como podría pensarse de una victoria del PAOK en Vigo.