hay que felicitar a Hansi Flick por estos 100 partidos con el Barça porque en este tiempo ha conseguido imprimir un sello especial al equipo que le ha reportado ya varios títulos siendo lo mejor el feeling que transmite, la empatía que genera entre la afición por cómo juega, por su atrevimiento y por la juventud de sus jugadores. El mérito es de Flick por transformar un equipo que venía de una situación compleja en la que le faltaba algo de identidad.
Dicho esto, durante este tiempo no todo han sido aciertos de Hansi Flick. Teniendo en cuenta el panorama que se avecina: Villareal, Atlético y dentro de unas semanas Newcastle o PSG, haría bien en empezar a pensar que la Copa del Rey es un plato menor y centrarse en los dos otros objetivos, la Liga y la Champions.
El resultado cosechado en el Metropolitano (4-0) deja al Barça muy tocado y solo un milagro lo puede clasificar para la final, pero esto implicaría un esfuerzo añadido, un plus de sus jugadores. ¿Vale la pena el intento? Muchos dirán que sí. Yo lo dudo. Porque se volverían a repetir los errores cometidos a lo largo de la temporada. Una sobreexposición de jugadores, carga de minutos exagerada de jugadores importantes con las consecuencias que vamos viendo: Lesiones de Pedri, Raphinha y ahora De Jong.
En este proceso de gestión de las rotaciones, Hansi Flick le faltó tino. Muestra de esto es que se han lesionado los jugadores más importantes de la columna vertebral del equipo. ¿Por qué Pedri tiene que jugar siempre y los 90 minutos? ¿Por qué Raphinha lo mismo cuando hay delanteros de sobras para que tengan minutos en partidos ya decididos?...
Por todo ellos nos encontramos que el Barça llega en un momento clave de la temporada con jugadores que salen de una lesión o que serán baja. Con una mejor gestión de los minutos de Hansi Flick, el Barça hubiera podido llegar más fresco en este momento de la temporada, que es el momento decisivo. Es cuando hay que estar realmente bien y no pagar las consecuencias de hinchar de minutos a jugadores que necesitan descanso.